Estoy empezando a escribir en forma sistemática para darle de comer a este blogg. La presentación fue un comienzo y al releerlo me viene la idea de el comienzo como tema para seguir escribiendo. ¡Que temón! Mil comienzos me vienen a la cabeza pero lo importante es el comienzo que baja a mis dedos de los que salen estos dibujos, estas letras que dibujan la historia que sigue a continuación. Me decido a continuar escribiendo sobre la frase de Pátañjali, de la que Yael también confesó estar enamorada:
Yôga es la supresión de la inestabilidad de la consciencia. Yôga Sútra
La frase del Yoga Sútra tiene más de 2000 años. Un sútra es una frase que encierra enseñanzas expuestas de manera condensada, se dice que son pequeñas perlas de saber. Pátañjali reunió y codificó las enseñanzas esparcidas para dar a conocer esta filosofía que ya tenía milenios de existencia. Es muy probable que el origen de esta frase así como las técnicas que se enseñan en este libro sean muy anteriores al 300 A.C, que es una de las fechas en las que se estima que fue redactado este tratado.
El Yôga Sútra convirtió al Yôga en un Dárshana, lo que significa que pasó a ser uno de los seis puntos de vista aceptados por la ortodoxia hindú. Es un libro fascinante que se va comprendiendo lentamente; capas y capas de profundidad a las que uno accede en forma gradual a medida que pasan los años y uno sigue practicando Yôga, SwáSthya Yôga en mi caso.
Esto que escribo hoy no fue muy planificado pero lo estructuro así: el Yôga es una filosofía muy antigua, tiene más de 5000 años de antigüedad. Desde esa época el conocimiento se transmite de Maestro a discípulo y así la perla pasa de mano en mano. No podemos saber cuál fue la intención de Pátañjali al escribir el Yôga Sútra pero las consecuencias fueron importantes: ordenó el conocimiento y lo transmitió a través de este libro; al mismo tiempo le dio al Yôga su status de dárshana dándole un lugar en la historia, así el Yôga llega hasta nosotros. Podemos hablar en este caso de otra forma de transmitir el conocimiento: a través de las escrituras.
La traducción del Yôga Sútra utilizada fue hecha por el Maestro DeRose, una persona central en mi relación con el SwáSthya.
Así como Pátañjali sistematizó los conocimientos sobre el Yôga de su época y a través de su obra dio cuerpo al Yôga Clásico, el Maestro DeRose ordenó los conocimientos sobre el Yôga Preclásico. Este hecho tiene una importancia histórica que va a ser percibida con claridad dentro de un tiempo, aunque ya está comenzando a serlo y eso me pone muy contento. En mi historia, su trabajo cambió mi vida: él es mi Maestro de Yôga, él encarna un lugar importante en la transmisión del conocimiento: a través de su obra y a través de su persona. No todos tienen un Maestro en las disciplinas que ejercen, existen Maestros de música, pero no de abogacía por ejemplo. Puedo decir al respecto que uno reconoce inmediatamente, intuitivamente, a alguien que es un Maestro (me es imposible escribir esta palabra con minúscula). Al ser el Yôga una filosofía práctica, una forma de vivir, el Maestro de Yôga incide directamente sobre la vida de su discípulo. Suena un poco fuerte, es realmente difícil de explicar, este es el lugar donde las palabras se quedan chicas y las metáforas nos acercan al entendimiento.
Pero no vienen las metáforas, tal vez porque sea tarde ya…
Más adelante voy a hablar sobre lo que es tener un Maestro de Yôga, digo más adelante porque es necesaria mucha inspiración y hoy no es el caso. Por lo pronto escucho a Nick Drake con un volumen bajo y al releer lo escrito veo que me salió largo, un poco demasiado técnico, pero salió así.
Pienso en él (en mi Maestro) y me dan ganas de verlo porque su presencia me hace sentir muy bien. Vive en São Paulo y viene en mayo a visitarnos. Como ya dije, otro día hablaré de él, por ahora sólo cuento que pude vivir durante algún tiempo en un departamento desde el que podía ver su cuarto de trabajo. Él escribe de noche, prácticamente todas las noches antes de acostarme podía verlo trabajando, me despedía de él y me iba a dormir. Tengo sueño, no tenía planeado hablar sobre él, pero me alegro porque el recuerdo que tengo me hace bien, voy a aprovecharlo y me voy a dormir con esta sensación, un final feliz para este cuento, me despido mentalmente de él y cierro este día que fue un lindo día.